Regulación emocional – o el arte de fluir con tus emociones

Las personas altamente sensibles lo solemos vivir todo con más intensidad. Las emociones son muy importantes en nuestro día a día. Las PAS estamos muy familiarizadas con las emociones, pero no siempre con nuestro ‘baile emocional’. Conocer y respetar y, a la vez, regular este baile puede ser la clave hacia una vida mucho más serena.

He tenido mi ‘batalla’ particular y mi camino personal con mi mundo emocional. Y ahora veo que, posiblemente, cada parada del camino era necesaria para llegar al punto al que he llegado en el presente.

Hasta que tuve algo más de 20 años, me apegaba demasiado a mis emociones. A veces las intensificaba o exacerbaba, sin tener plena consciencia de ello. Sentir me hacía sentir viva, aunque fuera dolor. No llegaba a un punto enfermizo, pero sí que estaba un poco ‘enganchada a sentir’, fuera lo que fuera.

Hacia los 24 años, a raíz de varios procesos, una terapia, etc. empecé a mecanizar mi mundo emocional como si se tratara de hacer la lista de la compra e ir a comprar. A menudo, cuando me ‘asaltaba’ una emoción, me decía a mi misma: ‘espera que la guardo’. Y volvía a ella más tarde. El problema es que, más tarde, tampoco me permitía sentir libremente y fluir con lo que sentía… sinó que racionalizaba completamente el proceso emotivo: analizaba por qué estaba sintiendo lo que sentía y cómo ponerle solución – básicamente, para dejar de sentirlo.

La idea preconcebida que había detrás de esto era: ‘Sentir está mal. Tienes que enfriarte, racionalizarte’.

Cuando sí me permitía fluir con mis emociones, solía sentirme frágil.

Idea preconcebida: sentir como sientes, es de débiles.

Tanto control acabó estallando por todas partes. Ahora me parece hasta sorprendente que hubiera podido hacer esto de forma habitual siendo altamente sensible. Me requería de una disciplina asombrosa y nada sana. Y me alegro mucho de haber superado la fase en la que pensaba, que mi emocionalidad era una ‘tara’, algo que había que sistematizar o arreglar.

Cada uno tiene su historia y su relación con su mundo emocional. Para las PAS especialmente, mantener una relación sana con las emociones es primordial. Y no es fácil fluir libremente con ellas, en una sociedad occidental que suele ignorar, restar importancia, o a veces incluso denigrar el peso de las emociones en nuestra vida.

Vamos a desbancar algunos mitos sobre emociones.

 

Falsas concepciones entorno a las emociones

Hay emociones ‘buenas’ y ‘malas’ y sentir es ‘inútil’
No hay emociones buenas ni malas. Ciertamente, algunas son más agradables que otras… pero incluso las más duras, cumplen una función muy importante.

Así pues, las emociones tienen un propósito, un mensaje sobre el momento que estás viviendo o viviste y lo que significa para ti.

Karla McLaren, autora del libro ‘The Language of Emotions’, compara a las emociones con el agua de una forma muy bella. El agua fluye a través de parajes, a través de los cuerpos. Vivir las emociones de una forma sana implica fluir con ellas, no encallarlas ni estallarlas. Yo prefiero verlo cómo un baile – bailar con ellas, experimentar su compás. Hay una paz muy particular que proviene de conocer tu propio ‘compás emocional’ y no luchar contra él ni intensificarlo. Sinó de vivir con él.

Sentir es de débiles
NO. Cuidadín con este que nos hace mucho mucho daño. Sentir es humano. Y hay tantos mundos emocionales como personas. Sentir intensamente, que las cosas te afecten más, no te hace débil.

Y sentir menos, tampoco hace que nadie sea peor persona – cuidadín que las personas sensibles podemos caer en esto al pensar en las no PAS. Sentir menos no ‘inhumaniza’ a nadie. Dentro de unos rangos de normalidad, cualquier forma de sentir es sana y legítima.

La intensidad con la que siente alguien es independiente de los valores morales que tenga una persona, y de su bondad o calidad humana. No hay un ‘dogma del sentir’. Sólo hay que respetar tu propia forma de sentir, y respetar la forma de sentir de los demás.

Las emociones hay que ‘controlarlas’, dominarlas
NO. Si un caso, lo que se puede, es trabajar en gestionarlas, regularlas… para que pasen por tu cuerpo y por tu vida de una forma más fluida. Pero nunca desde una concepción de control, sinó desde una concepción de aceptación y de fluidez. Que pasen por ti sin ser evitadas o exhacerbadas.

No tienes que hacer ‘nada’ con tus emociones. Sólo permitir que sean lo que son, sin agarrarte a ellas y sin intensificarlas.

 

Familiarizándote con tu baile emocional

La base de un buen baile emocional está en la regulación emocional. No en la represión, ni en la intensificación, ni en la mecanización. También se le puede llamar ‘gestión emocional’; yo este término lo uso poco porque le he cogido manía, de todos los años que lo utilicé pensando que gestionaba, cuando en realidad estaba mecanizando mi mundo emocional. Pero sí, la regulación y la gestión emocional pueden ser lo mismo.

Regular las emociones te permite fluir con ellas, sin evitarlas ni regozijarse en ellas. Dejar que pasen. Las emociones no son estancas, adquieren forma en el cuerpo, se liberan, cumplen la función que deben cumplir… a veces incluso se transforman y te transforman a ti.

Cada uno tiene un baile propio que hay que conocer. Cada uno tiene sus tempus, sus ciclos, su forma de vivir sus procesos, sus fluctuaciones.

¿Cómo familiarizarte con esto?

Escuchándote, mucho. Y permitiéndote lo máximo que sea posible, fluir con este baile. Así conocerás cómo funciona de verdad. Llegará el día que apenas te sorprenderá… porque entenderás muy bien tus vaivenes, tus ratos de dolor que te llevan a entender algo nuevo y a renacer, tus momentos más altos, más bajos, y lo que ‘sacas’ de todos ellos. Y así, conseguirás algo muy importante: dejarás de tenerle miedo a las emociones más desagradables, porque, esas también, se pasan. Y estarás en paz con ellas, porque serás consciente de su utilidad.

(Siempre hablo de procesos emocionales en personas sanas, o más bien, en momentos en los que están sanas.. No entro a hablar de depresiones u otros trastornos porque no es el propósito del artículo.)

Algunos pasos para irte familiarizándote con este baile:

– Reconoce lo que estás sintiendo en cada momento. No le tengas miedo ni luches contra ello. No te vas a quedar encallado ahí, de verdad 🙂 Las emociones son temporales.

– Deja que la emoción pase por tu cuerpo. Que te encoja, te expanda, o haga lo que tenga qué hacer. Cada emoción tiene un efecto distinto en tu cuerpo.

– Irás observando que, tras llegar a un momento de ‘clímax’, la emoción suele irse disipando. En según qué procesos (como un duelo) suele vivirse un ‘bucle’ en la que la emoción luego asalta de nuevo. Y, aunque es muy duro, es normal.

Aprovecha este momento de calma para observar que era lo que está emoción quería decirte. ¿Qué está pasando en tu vida, o en cómo lo estás viviendo para qué te sientas así? ¿Qué te está intentando decir? ¿Puedes aprender algo de ella? Las emociones nos revelan cuál es nuestra interpretación de lo que nos pasa, existen dependiendo de como nosotros percibimos las situaciones y la realidad que nos acontece. Comprender una emoción te puede llevar a cambiar de percepción, transformándote con ello.

– No tengas miedo. Las emociones son fieles amigas. Si las observas y las dejas pasar por tu cuerpo sin apegarte a ellas, puedes aprender mucho mucho de ellas.

– Vale. Ya pasó. Respira y disfruta de este momento en que ‘las aguas emocionales’ están más calmadas:)

 

Tu mundo emocional es único. Es distinto al de alguien que no es altamente sensible, y es distinto al de otras personas altamente sensibles. Conoce la manera de vivir tus emociones que te beneficie a ti. Se trata de andar con ellas, de navegar con sus aguas. De aceptarlas. No de ahogarse ni de evitarlas o ignorarlas. Vivir sanamente con tus emociones es como un baile. Cuando dejas que las emociones fluyan, tu vida y tus emociones forman un compás. A veces más alegre, a veces más triste, a veces más calmado…; pero un compás, no una lucha, ni un conflicto, ni una resistencia. Las emociones fluyen por si solas, de hecho, es justamente como funcionan. Forma parte de la vida que esté compás cambie; si lo aceptas, el compás no tiene por qué ser desagradable… aunque a veces las emociones sí lo sean. No te angusties por estar angustiado; ni te deprimas por estar triste. Vendrán días y épocas mejores. Todo pasa 🙂

¿Cómo experimentas tu mundo emocional? ¿Te asusta? ¿Lo agradeces? ¿Cuál ha sido ‘tu historia’ con las emociones? ¿Tienes algunos otros consejos para regulas las emociones?

Te espero en los comentarios 🙂

2 comentarios en “Regulación emocional – o el arte de fluir con tus emociones

  1. Primero d todo decirte q me ha encantado tu articulo Clara,después añadir mi experiencia con el mundo emocional q empezó en el año 2003 cuando una terapeuta me recomendó leer Inteligencia Emocional d Daniel Goleman,fue todo un descubrimiento para mi,me abrio las puertas a un mundo desconocido pero maravilloso en el q sigo a dia d hoy.Leo todo lo q cae en mis manos sobre el tema,acudo a charlas siempre q puedo y he hecho varios cursos online,y aun con todo eso sigo pensando d soy una humilde aprendiz.Hace dos años descubri q soy PAS y fue toda una revolución en mi vida,siempre me habia sentido diferente,rara,he sufrido mucho por lo q ahora sé q es un rasgo maravilloso,intento cada dia aceptarme y disfrutar un poco mas d el aunque a veces me resulte muy dificil,gracias por este rinconcito tan especial y por tus consejos.

  2. ¡Hola Rosa!

    Gracias por tu comentario 🙂 Siiips, Goleman revolucionó el ‘mundo de las emociones’ en su momento. A mí me encanta cómo escribe sobre ello Karla McLaren, lo que pasa es que creo que sus libros no están traducidos al español… También me gusta Judith Orloff. ¡Oh! Y hay otro libro que disfruté mucho hace un par de años: ‘La inteligencia del corazón’ de Pax Dettoni (éste sí está en castellano;) Me alegro mucho de que haber descubierto la alta sensibilidad también te haya cambiado la vida para bien. ¡Un fuerte abrazo!

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