Transformando el dolor en amor – cómo crecer y sanar tras un golpe muy duro

Las personas altamente sensibles podemos llegar a sentir el dolor con mucha intensidad.

A este dolor intensificado, muchas veces se le suma el ‘replay’ mental de lo que ha nos ha llevado hasta la situación que nos produce sufrimiento, y una sensación de soledad más o menos intensa, al sentir que los demás no entienden nuestro dolor tan profundo.

Tu alta sensibilidad intensifica el dolor. Pero tu capacidad de reflexión, usada en positivo, es una herramienta increíble para integrar lo que ha ocurrido, y tal vez transformarlo, crecer con ello, y sanar.

No obstante, hay un ‘pero’ o una ‘condición’  a todo esto. Y es que, para poder integrar, transformar, crecer, sanar… se necesita tiempo. A veces, ante un golpe muy duro, incluso traumático, o nos sumergimos en el dolor o nos obligamos a ‘estar bien’. Mi experiencia es que, para poder sanar las cosas debidamente, estos procesos no se pueden forzar. Las heridas se cicatrizan a su tiempo, cuando uno está preparado. Y la tristeza, y el miedo, o cualesquiera que sean las emociones ligadas a lo sucedido, van disipándose en la medida que uno se permite FLUIR con este proceso.

Esto no significa tener que estar siempre pasándolo mal o sintiendo tristeza, miedo, etc. Hay pequeñas cosas que podemos hacer para sentirnos mejor, y para ‘trabajar’ en el proceso a la vez que permitimos que fluya.

 

Sentirse mejor y empezar a sanar cuando parece imposible

Cuando estás pasando por un infierno, es muy difícil ver más allá. Pero hay prácticas que pueden ayudar a sobrellevarlo mejor y que, eventualmente, tal vez salgas más feliz y reforzado de la experiencia. Algunas de ellas son sencillas, y otras se vuelven más sencillas con el tiempo. La clave está en hacer un poquito cada día, aquello de lo que te veas capaz para sentirte un poco mejor.

Estas son algunas que me han ayudado a mí.

Acepta el presente. Y acepta que no puedes cambiar el pasado. Sólo puedes cambiar las cosas a partir de hoy.

Has pasado por un golpe muy duro… tal vez para ti es incluso una tragedia.. y empiezas a pensar: “Si hubiera hecho las cosas distintas. Si hubiera sabido ‘x’. Si me hubiera dado cuenta de ‘y’ a tiempo. Si si si si…” Estos bucles para mí solían tremendos… y por lo que sé, lo son para muchas personas altamente sensibles.

La verdad es que… lo que ha pasado, ya pasó… y lo que está hecho, hecho está. No lo puedes cambiar. Aceptar no se acepta así como así, a veces hay muchos sentimientos vinculados a las situaciones: de estupidez, de rabia, de enfado, de desengaño… Puede llevar un tiempo aceptar una situación que te ha dejado muchas secuelas. No pasa nada. El tema es que cada día avances, para que llegue el día que la situación esté aceptada y el pasado ya no duela. Y recuerda: Nada de lo que ha pasado es en vano si aprendes de ello.

No te empeñes en encontrar ayuda donde no la hay.
Cuando estás desesperado o lleno de dolor, suplicar ayuda y encontrarte con una pared o con actitudes que no te hacen bien, acrecienta por mucho la sensación de desolación. En estas situaciones, déjalo estar.

Intenta no alimentar cualquier sentimiento o emoción negativa hacia otras personas (de ira, de abandono, etc.) – no digo que no la sientas, digo que no la alimentes. Centra tus energías en ti y en salir del pozo o del lío en el que estás metido. Ante todo, ves dando pasos para mejorar la situación en la que te encuentras, sea la que sea.

Cualquier infierno tiene sus pequeños momentos de paz y belleza. Porque siempre se puede encontrar algo de belleza en el INSTANTE PRESENTE. Encuentra la manera de apartarlo todo y, a veces, ser capaz de vivir y estar sólo en el momento presente.

La conexión con el ‘ahora’ te dará paz y esperanza. Por ejemplo, si tu condición física lo permite,  puedes ir al parque a pasear, pero no para estar con tus pensamientos (también puedes, pero en este caso hablo más bien de conectar con el aquí y ahora). Una buena opción es llevarte una cámara. Con las cámaras digitales puedes hacer fotos sin fin:) Hacer fotos te ayudará a ver flores o animales que no verías, a captar detalles que no habías visto jamás y a centrarte más en esos detalles, alejándote de las preocupaciones. Te ayudará a estar realmente presente 🙂

Es un ejemplo. También puedes meditar, dibujar, bailar, etc. Cualquier práctica que te vuelva a tu cuerpo, a los sentidos (sea la vista, el olfato, el tacto, etc.), y te saque de los bucles mentales y del dolor emocional, es de gran ayuda en momentos así. Volver a los sentidos, creo que, en cierta medida, a las personas altamente sensibles nos vuelve a la vida.

No te obligues a sentirte mejor de lo que te sientes. Intenta tampoco regocijarte en el drama. Haz cada día lo que puedas para hacer la situación más manejable, pero sin autoexigencias y obligaciones ni sentimientos de culpa. No eres ni más frágil ni peor que nadie por sentir el dolor intensamente. Mímate. No te machaques.

Lucha con constancia pero sin terquedad. En la vida, a veces hay que luchar mucho para seguir adelante, pero no todo en tu vida puede ser una lucha. Acabarás agotado y no se trata de eso. La constancia es suficiente para ir avanzando, no hace falta ser un guerrero… Los guerreros corren el riesgo de perderse el camino. Los caminantes siempre viven el camino 🙂

No hace falta que pienses más allá de lo que puedas abarcar. Cuando estás en según qué situaciones, hacer planes de un futuro que ni conoces ni puedes controlar puede ser muy muy angustioso. Si lo único que puedes abarcar es esta mañana, esta tarde, o el día de hoy, céntrate en eso. Ya llegará el día en que puedas abarcar un poco más.

Si te ves con fuerzas, o más adelante cuando las tengas, ayuda a alguien. Puede ser tan fácil como sonreír o hablar con alguien que pide en la calle – te sorprenderás de las reacciones tan bonitas de la gente. La ayuda suele generar gratitud. En la gratitud hay amor. Y el amor vuelve a la vida.

 

Lo que tienen estas prácticas es que poco a poco puede que vayas construyendo una nueva realidad. Que vayas interpretando el presente y lo sucedido de una forma distinta. Que encuentres momentos de paz. También puede que aprendas a cuidarte y a disfrutar de ciertas cosas pase lo que pase. A lo mejor, descubras formas de amor que no conocías.

Y, a veces, con esta nueva realidad, empezarás a sanar. Incluso aunque todavía no hayas ‘arreglado’ lo que provocó ‘el infierno’, porque tengas secuelas físicas o psicológicas, la experiencia te habrá cambiado (para bien), y cuando vislumbras un poco de cambio y crecimiento, creo que es cuando el dolor se empieza a transformar en amor. Ya no eres el mismo. Puede que seas más fuerte o independiente, o tengas más aceptación, o hayas perdido miedo y hayas ganado confianza, etc.

Como personas altamente sensibles, podemos sentir el dolor muy intensamente. Pero nuestra capacidad de reflexión, usada en positivo, es una gran herramienta para favorecer la resiliencia, y transformar el dolor en algo nuevo, incluso en algo bello. No obstante, este proceso requiere de tiempo. Mientras dura, hay pequeñas cosas que podemos hacer para empezar a sentirnos mejor y sanar.

¿Has pasado por alguna experiencia que pareció realmente terrible en su momento y te ha cambiado para bien? ¿Has vivido algo parecido a lo que comento en el artículo? ¿Tienes más ideas para transformar el sufrimiento en algo bello, y sanar?

Te espero en los comentarios 🙂

Un fuerte abrazo,

4 comentarios en “Transformando el dolor en amor – cómo crecer y sanar tras un golpe muy duro

  1. Gracias por la entrada de hoy Clara. A mi la parte que me cuesta más siempre es la de “No te empeñes en encontrar ayuda donde no la hay”, así que leer tus palabras y ver que le pasa a más personas ha sido reconfortante. Un abrazo!

    1. Hola Noe!
      Sí, esa parte me ha costado mucho a mí a veces también. Frustra y duele mucho. He aprendido que, la mayoría de las veces, los demás hacen lo que saben y pueden. No suele ser ‘personal’. Almenos no en mi caso y la gente que he tenido alrededor.
      Estamos tod@s en el viaje 😉
      Un fuerte abrazo,
      Clara

  2. Yo estoy viviendo este proceso actualmente,empecé en Julio del año pasado a reconstruirme tras pasar varias situaciones traumaticas para mi,me habia convertido en un saco d emociones desordenadas y estaba agotada fisica y psicologicamente,llevaba demasiado tiempo luchando.Me di cuenta q necesitaba escucharme,entenderme y dar un lugar a todas mis emociones.La sanacion como tu la llamas es un proceso lento y difícil,de duro trabajo pero muy gratificante cuando consigues ver la luz.A mi me a sevido como tu explicas,la atencion plena,los paseos a solas observando la naturaleza,la MUSICA en todo momento…gracias Clara.

    1. Hola Rosa,
      A mí la música también me ha ayudado mucho. Es como que te ‘acoge’, ¿no?
      Reconstruirse tras varias situaciones que para uno han sido traumáticas, como dices, requiere tiempo, cuidado y mimos. La verdad es que lo describes muy bien… el dejar de luchar, empezarse a escuchar, dejar que las emociones fluyan, etc.
      Creo que todo empieza a ser un poco más fácil cuando empiezas a ver esa luz, y empiezas a ver que lo que estás haciendo, cuidándote, pasito a pasito, te está llevando a un lugar mejor.
      Un fuerte abrazo Rosa!! Muchos mimos y mucho cariño!
      Clara

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