Alta sensibilidad: Dejar de luchar y empezar a vivir (II). Constancia vs terquedad.

En el último post te hablé del cambio del paradigma del bientener al paradigma del bienestar, de lo que solemos buscar las nuevas generaciones vs. lo que anhelaban nuestros padres; de cómo ‘soltar’ una perspectiva de lucha para ir hacia una vida de más fluidez. Y, como PAS, te hablé de cómo fluir con tu alta sensibilidad.

Hoy voy a tocar un tema relacionado con todo lo anterior que considero importante: el paso de la terquedad a la constancia.

Como seguramente pudiste ver en el post anterior, cuando hablo de ‘dejar de luchar’, no hablo de rendirse o no dar los pasos necesarios para construirte la vida que quieres.

No vivir desde una perspectiva de lucha, no significa que no ‘luches’ por aquello que quieres. Se trata de abandonar un tipo de lucha que te cause sufrimiento y, sobre todo, que vaya en contra de quien eres para pasar a una lucha fluida y respetuosa: la constancia. En la constancia, per se, hay fluidez, y un nivel de esfuerzo que te respeta a ti y tus necesidades. Es un esfuerzo sano, ‘controlado’. En la constancia vas avanzando a tu ritmo y vas dando pasos cada día, que te llevan allá donde quieres llegar. En la constancia no hay sufrimiento. En la constancia hay fluidez, motivación auténtica, avances progresivos; algún paso hacia atrás, dos hacia delante; alegrías, y disfrute. El proceso forma parte del camino. La constancia no es lo mismo que la terquedad.

Para verlo todavía más claro vamos a tomar las definiciones del diccionario (RAE):
Constancia: Firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.
Terquedad: Cualidad de terco. Terco: Pertinaz, obstinado e irreductible.

Tal como yo lo veo, en la constancia hay un esfuerzo sano, respetuoso contigo, lineal, que no va a contracorriente, que no te hace daño. En la terquedad hay un esfuerzo ‘obstinado’, forzoso, tozudo desde un punto de vista negativo, que duele o roza el sacrificio. El sacrificio siempre implica hacer algo que te perjudica (sacrificio – RAE: Renunciar a algo para conseguir otra cosa)

Por ello, escoge batallas que, aunque supongan un esfuerzo, también respeten tu forma de ser.

Constancia vs terquedad

Yo soy de la opinión que, cualquier cosa que te suponga esforzarte por encima de tus posibilidades (que no respeta tus ritmos, tus necesidades) y cuyo proceso no suponga cierto nivel de disfrute, de alegría, NO ES PARA TI. Eso es aplicable a trabajos, amistades, relaciones de pareja… y a casi cualquier cosa que se cruce en tu camino. Puedes luchar por grandes metas, pero siempre que no te hagas daño en el proceso y que en este proceso, haya cierta plenitud y alegría. Y, sobre todo, es importante que estas metas las hayas escogido TÚ, desde tu libertad personal.

En la constancia, además, existe un equilibrio entre el tiempo que te encuentras en tu zona de comodidad o confort; y el que sales de ella. Los retos que aparecen, te animan a salir de tu zona de confort pero, a la vez, son retos a los que eres capaz de enfrontarte.

Y así a nivel más práctico, ¿cómo diferenciar entre la constancia y la terquedad?

Cambios prácticos para pasar de la terquedad a la constancia

– Cualquier cosa que te suponga un esfuerzo insano (que va en contra de ti), no es para ti.

– No vayas a contracorriente de la vida. Generalmente, no te esfuerces por mantenerte en situaciones que han caducado, conservar a personas que no te hacen feliz o con las que no compartes momentos bellos (al menos que sean familiares o compañeros de trabajo, que tengan que estar en tu vida sí o sí) o involucrarte en actividades que te dañan o no te aportan nada. Esto puede tener excepciones. La vida no es todo belleza, felicidad y hacer lo que uno quiere. Escoge de forma responsable, cuándo y por qué hacer excepciones.

– No vayas a contracorriente de tu alta sensibilidad. Hablé de esto en el post anterior.

– No vayas a contracorriente de aquellas cosas que te hacen tú, tengan o no tengan que ver con la alta sensibilidad.

– Escoge las batallas que sí sientes que debes librar y haz pasitos cada día. Para la mayoría de cosas, no hay tanta prisa como parece.

– Si te agotas, DESCANSA.

– En los momentos difíciles, mímate especialmente y nútrete. Descubre que es lo que te nutre A TI. Por ejemplo, a mí me nutre mucho la belleza (por ejemplo, ver obras de artistas que me gustan) o tener una conversación cercana con alguna de las personas importantes en mi vida.

– No te exijas más de la cuenta. No es necesario ‘pasarlo mal’ para llegar a ninguna parte, de verdad. Sólo es cuestión de ir avanzando, descubrir hacia dónde quieres o debes encaminar tu vida e ir dando pasos hacia ahí.

– Escoge libremente y de forma responsable hacia qué metas te enfocas. Intenta ser TÚ (y no la ‘sociedad’ o los ‘demás) quien elige en qué depositar las energías y cómo hacerlo. A veces no es tan fácil discernir si algo lo has escogido tú libremente o si en realidad es algo ‘impuesto’ desde fuera, y realmente no es lo que quieres o crees que debes hacer. Haz introspección. Mira hacia dentro. Tómate tu tiempo y decide por ti. Normalmente, las metas que elegimos libremente, de por si, ya tienen un componente mayor de constancia y menor de terquedad. Porque son metas alineadas con quienes somos.

En resumen, camina hacia tus objetivos siendo bueno contigo mismo y poniéndote las cosas lo máximo de fáciles que puedas.

Pasar de ser terco a ser constante implica muchas cosas. Implica ser compasivo con uno mismo. No exigirse sobremanera. Implica autocuidado. Implica luchar por metas que no duelen y cuyos procesos para llegar a ellas tampoco duelen. La constancia es un win-win, de la meta y del proceso que te conduce a ella. Con ‘no doler’ me refiero a que no es algo que de por si provoque sufrimiento. Dolor, siempre puede haber momentos de dolor. Pero se trata de no ponerse metas y exponerse a situaciones que te sean contraproducentes, que te hagan daño.

¿Sigues luchando? ¿Crees que eres terco o constante? ¿Notas que a lo largo de la vida has pasado más de una perspectiva de lucha a una de fluidez? En qué cosas te permites más fluir, y en cuáles, a veces, sientes que tal vez te haces daño?

Te espero en los comentarios 🙂

Un abrazo,

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