Alta sensibilidad e indefensión aprendida (I)

Las personas altamente sensibles, muchas veces, crecemos o estamos en esta sociedad desde una sensación de ‘inadecuación’. A muchos de nosotros, los mensajes que nos llegaron a lo largo la infancia no apoyaban nuestra sensibilidad o muchas de las facetas que se desprenden de ella y, muchas veces, lo mismo pasa con los mensajes que nos llegan en la edad adulta.

La sensación de inadecuación, no sólo es fruto de los mensajes que nos llegan del exterior. También de la tendencia en las personas con alta sensibilidad a una baja autoestima y a la autocrítica. Si a esto le sumas que solemos tener motivaciones que difieren del resto… es un buen caldo de cultivo para que nosotr@s mism@s restemos legitimidad a nuestras necesidades e incluso a nuestras habilidades (no siendo conscientes de éstas) y nos creemos una necesidad autoinculcada de “adaptarse” al entorno. Esta negación de necesidades e infravaloración de nuestras capacidades, que se traducen en una adaptación insana al medio, es transversal a otros colectivos y realidades, y es un síntoma generalizado en nuestra sociedad actual.

Durante mi infancia, siempre sentí que estaba ‘a merced’ de todo y todos y que no tenía derecho a pedir, ni rechistar (bueno, derecho a rechistar sí, pero que no me iba a servir de nada), ni quejarme; que mis necesidades no eran válidas y por tanto lo que debía hacer era ‘modificarlas’, ‘arreglarme’, en vez de respetarlas. O incluso ‘castigarme a mi misma’ por tener dichas necesidades. Simplemente, mis necesidades ‘no estaban bien’.

Depende de la infancia que hayas tenido como PAS, lo que aprendiste, entre otras cosas, es que eras ‘demasiado sensible, demasiado intenso’ o puede que incluso ‘demasiado tímido o introvertido’ (en el caso de las PAS introvertid@s), ‘que todo te afectaba demasiado’ y que no podías ir por la vida de esta manera. El mensaje que recibiste era que debías ‘espabilar’. ¡Espabila!

¿Qué es la indefensión aprendida?

He cogido prestada la definición de esta web, www.psicoadapta.es/blog/que-es-la-indefension-aprendida/, que creo que está bastante bien:
«La indefensión aprendida es un estado psicológico que se manifiesta cuando una persona comienza a sentir que es incapaz de modificar alguna situación, comportamiento o estado mediante sus conductas. Es decir, que nuestra conducta o actos no influyen en el resultado obtenido. Esto genera en la persona un sentimiento de falta de control sobre su ambiente y sobre las circunstancias que le rodean, siendo inútil cualquier esfuerzo que realice para el control de estos. De esta manera, el simple hecho de pensar que tus actos no modificarán una situación concreta, te llevarán a evitarla o a no enfrentarte a la misma.«

La indefensión aprendida es una sensación generalizada en nuestra sociedad; porque, sencillamente, no nos educan en el empoderamiento o en algo tan básico como el respeto hacia uno mismo. Nos educan para la ADAPTACIÓN al medio (puedes leer más sobre esto en ¿Cuál es tu súper poder?) y nos repiten desde pequeños que debemos luchar por sobrevivir en este mundo, llegando incluso a ‘arrastrarnos’ en nuestro día a día, si hace falta, sin preguntarnos qué es lo que queremos de verdad y cómo podemos llevar esto a nuestra realidad. Desde este paradigma, se vive en una realidad en la que uno se siente indefenso.

La realidad nunca será exactamente cómo quieras, pero sí puedes apostar por una vida que se ajuste más o menos a tus necesidades.

¿Has visto este vídeo?

PAS, Michael Pluess, los 3 tipos de infancia y la indefensión aprendida

Michael Pluess es psicólogo, profesor asociado y jefe del Dpto. de Psicología Biológica y Experimental de la Universidad de Londres. Es uno de los investigadores más activos en el estudio de la alta sensibilidad en los últimos años.

Pluess habla de ‘sensibilidad vulnerable‘, ‘sensibilidad neutra‘ y ‘sensibilidad potenciadora‘. Depende de la infancia que hayamos tenido, las personas altamente sensibles vivimos nuestra sensibilidad de una forma distinta en la edad adulta (aunque, evidentemente, a través de trabajo personal, esta perspectiva se puede cambiar).

Como hemos comentado otras veces, las personas altamente sensibles crecemos con una mayor ‘permeabilidad diferencial’ o ‘susceptabilidad diferencial’ al entorno. Esto significa que, si vivimos una infancia difícil, las experiencias negativas por las que pasamos nos afectaron más que a alguien que no sea PAS; pero, por el contrario, si crecimos en un ambiente sano, favorable; también nos beneficiamos más de este que alguien que no sea PAS. En la vida adulta, esta permeabilidad no sólo sigue presente, si no que vivimos los efectos de cómo esta permeabilidad ha modelado nuestra forma de integrar las experiencias pasadas, sobre todo las de la infancia.

Según Pluess, si creciste un en entorno favorable, donde se potenció tu sensibilidad y se la percibió como algo bueno, hay bastantes probabilidades de que:
– construyas apegos seguros, tengas buena autoestima
– al haber crecido de forma sana y con las necesidades básicas cubiertas, las físicas y las emocionales; la combinación de pensamiento profundo, inteligencia emocional y sensibilidad a las sutilezas te harán alguien muy creativo
– tu capacidad para conectar fácilmente con los demás a nivel emocional, te hará un buen mediador o líder
– seguramente traspasarás todas estas cualidades a tu profesión

En este caso hablaríamos de sensibilidad potenciadora.

Por lo contrario, si creciste en un entorno desfavorable, que no aprobó tu sensibilidad, con carencias afectivas y estrés, hay bastantes probabilidades que de adulto tengas (al menos en la primera etapa de la edad adulta, hasta que seas capaz de ‘darle la vuelta a la tortilla’):
– Tendencia a la ansiedad y a estados de hipervigilancia
– Fuerte sentido de la responsabilidad y autoexigencia
– Puede haber tendencia a estilos evitativos por anticipación y querer huir de ciertas situaciones
– Baja autoestima, sensibilidad a las críticas, sentimientos de culpa
– La tendencia a la reflexión, sumado a la ansiedad, puede llevar a la rumiación
– Mala gestión de la sobreactivación, que puede generar pérdida de interés en explorar el mundo y relacionarse
– Dificultad a la hora de poner límites

En este caso, hablaríamos de sensibilidad vulnerable.

Menuda diferencia, ¿eh? En el entorno desfavorable y la ‘sensibilidad vulnerable’ es, mayoritariamente, donde se da una circunstancia de indefensión aprendida. El tema es que muchos de nosotros crecimos en entornos desfavorables o, al menos, si estás leyendo este blog, lo más probable es que así fuera.

Pero, una vez llegas a la edad adulta, existe la posibilidad de transformar la vulnerabilidad en potencialidad.

En el próximo post veremos cómo pasar de la indefensión aprendida al empoderamiento 🙂

Y tú, ¿te sientes más bien en el lado de la sensibilidad vulnerable o la sensibilidad potenciadora? ¿Has podido cambiar de una perspectiva a otra a lo largo de la vida? Pronto hablaremos de cómo efectuar este cambio 🙂

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