¿Cuál es tu súper poder?

Vale, esto de ‘súper poder’ suena a novelas fantásticas y héroes ficticios. Pero te voy a explicar a lo que me refiero.

Todos tenemos capacidades y aptitudes en las que destacamos, todos. Puede que no en todas ellas, pero en la mayoría de estas cualidades, nos sentiremos cómodos, como que fluimos, que nos salen de forma natural, y eso nos produce una sensación agradable, de disfrutar sin esfuerzo.

Yo opino que, gran parte de nuestro camino en esta vida, está en reconocer estas cualidades, entenderlas, apreciarlas, y honrarlas para vivir plenamente desde ellas a la vez que las ponemos al servicio del bien común, de un bien ‘mayor’ (por decirlo de alguna manera).

A veces, nos pasamos mucho, mucho tiempo; años, o puede que incluso toda la vida, intentándonos adaptar a trabajos, formas de vida o incluso personas, que NO SON PARA NOSOTROS. Esto es, en parte, resultado de la forma en la que hemos sido educados -todos de la misma manera, de una forma ‘estandarizada’- y bajo la creencia de que la vida ‘es la que es’, el sistema ‘es el que es’ y que debemos ADAPTARNOS. Yo creo que la clave está en INTEGRARSE DESDE QUIEN UNO ES. Y funciona. No es un sueño inalcanzable ni una meta para unos pocos. No es tan difícil. Pero requiere mirar hacia dentro. Creer en uno mismo y confiar en la vida.

Adaptación vs integración

La adaptación, en este contexto y tal como yo la entiendo, es examinar el entorno, los estilos de vida más habituales, etc. y decir “a ver cómo ‘me tuneo a mi mismo’ para encontrar un lugar para mí en este mundo”. La integración es mirar hacia dentro, conocerse, saber quien uno es (y quien no es), ser consciente de tus cualidades, qué es lo que te gusta y lo que no y pensar “okay, desde aquí, desde todo lo que conozco de mi mismo, ¿qué puedo hacer yo en este mundo?”. Y el mundo es el que es, no lo puedes cambiar (a gran escala); pero si puedes APORTAR a él.

¿Y dónde entra aquí en juego la alta sensibilidad?

Tradicionalmente, y sobre todo si hablamos del entorno profesional, en nuestra sociedad no se han valorado demasiado las cualidades que provienen de la alta sensibilidad, y que suelen ser más comunes a las personas altamente sensibles. Cualidades como: la empatía, la facilidad para cuidar, aconsejar y acompañar; la capacidad de atención al detalle y sentido de la belleza, la sensibilidad emocional, la creatividad y facilidad con qué conectamos las ideas de forma distinta para llegar a conclusiones nuevas. Algunas de ellas, se han empezado a valorar más en los últimos años, sobre todo las que tienen que ver con la parte ‘cognitiva’ de la alta sensibilidad, como la innovación y la creatividad. Otras, las relacionadas con la parte más ‘emocional’, parece que van cogiendo forma y lugar en nuestra sociedad, muy lentamente.

Esto ha hecho que, en muchas ocasiones, las personas altamente sensibles crezcamos con un sentimiento de inadecuación. Si lo sumamos a esta necesidad para ‘adaptarse’ o aspirar a cierto modelo ‘común’ con el que la mayoría hemos sido educados; se forma un caldo de cultivo para que, de adultos, vivamos una vida que no es para nosotros, creyendo que estamos haciendo lo mejor; infravalorando nuestras cualidades y poniendo nuestra atención en desarrollar aquellas aptitudes que de forma natural, no destacan en nosotros; en vez de centrarnos en aquellas en las que nos resultaría más fácil BRILLAR.

El tema es que… es muy difícil brillar, sentirte cómodo e incluso, ser feliz, en aquello que no es para ti. De hecho, supone de un esfuerzo constante. Es como navegar a contracorriente.

Es mucho más fácil que tengas una vida plena, seas feliz, y aportes al mundo algo único si vives desde aquello que de forma natural se te da bien.

Por ello, para poder brillar, tienes que encontrar TU súper poder (o súper poderes). No sirve tomar poderes prestados. Nunca vas a fluir ni a ser tan poderoso en un poder que no es tuyo que en un poder propio.

Cómo empezar a contactar con tu ‘súper poder’ o ‘súper poderes’

Hace años, al principio de lo que luego para mí fue un proceso de cambio muy fuerte, me apunté a un curso de emprendeduría online. De hecho, fue el primer curso que sacó Deb de Oyedeb.

En una de las primeras ‘cápsulas’, el curso proponía enviar un e-mail a unas cuantas personas conocidas, de ámbitos distintos (por ejemplo, amigos, compañeros de trabajo, etc.), gente que te conozca relativamente bien; pidiéndoles que te digan cuáles son, según ellos, tus tres mayores cualidades y que te las describan (porque un mismo ‘concepto’, puede tener connotaciones distintas para personas distintas).

Este ejercicio, que puede parecer muy simple, a veces resulta de gran ayuda 🙂 A mí algunas cosas me sorprendieron y, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de lo acertadas que eran algunas de las cualidades que destacaron los que me conocían en mí. De algunas de ellas, yo no era para nada consciente. Porque a veces ni nosotros mismos somos conscientes de aquello en los que ‘brillamos’, ‘destacamos’, ya que son cosas que nos salen de forma natural, a las que no le damos importancia.

Así que, como primer paso, te invito a hacer este ejercicio 🙂

También puedes mirar al pasado:
– ¿A qué dedicabas tu tiempo cuando eras pequeño? Antes que tu mente se dejase llevar por ‘deberías’ o a juzgar lo que estaba ‘bien’, ‘mal’ y a que deberías dedicar tu tiempo. ¿Escribías? ¿Dibujabas? Intenta recordar cuáles eran aquellas actividades en las que mejor te sentías, de niñ@, cuando el juicio no formaba parte de tu vida.

– Si todavía conservas ‘informes’ de cuando ibas al colegio, de parvulario, revísalos para ver qué destacaban los profesores en ti. Créeme, hay joyas en los informes del colegio.

– ¿Qué rol cogías en las relaciones, cuando estabas con tus amig@s?

Y volviendo al presente:
– ¿Cuáles son aquellas actividades que a ti te hacen sentir realmente bien? Concreta. Por ejemplo: ‘escribir’. Vale. Escribir ¿sobré qué? ¿De qué manera? ¿Qué diferencia tu estilo del estilo de otras personas?

– ¿Cómo te sientes más cómodo y pleno cuando estás sólo? ¿Haciendo qué?

– ¿Cómo te sientes más cómodo y pleno cuando estás con otros? ¿Quien eres al relacionarte con gente?

– A nivel profesional, ¿qué es lo que tus compañer@s de trabajo destacan de ti?

– A nivel personal, ¿qué es lo que más valoran tus amig@s en ti?

En todas estas preguntas puedes encontrar algunas respuestas iniciales. Pero hay muchas más. Seguiremos hablando de esto en otro post 🙂

Una vez conectas con tu súper poder o súper poderes, el siguiente tema es cómo ponerlos en práctica para integrarte en el mundo desde lo que te hace TÚ y aportar a él de forma única. ¿Cuál va a ser tu ‘receta mágica’? Hablaremos de esto más adelante.

Encontrar tus ‘poderes’, o aquellas cualidades en las que brillas y además fluyes, va incluso más allá de sentirte pleno y aportar al mundo. Los entornos en los que puedas poner esto en práctica, van a ser TU lugar en este mundo. Normalmente, cuando conectamos con quien realmente somos, lo que se nos da realmente bien y en lo que fluimos, acabamos rodeándonos de gente que es para nosotros. Es una consecuencia de directa de ir por la vida siendo TÚ. Es como encontrar tu lugar en el mundo. Y es un proceso muy bello.

Y tú, ¿cómo llevas esto de encontrar tu lugar en el mundo? ¿Crees que conoces tus ‘súper poderes’, aquello en lo que brillas? ¿Cómo has llegado hasta ellos?

Te espero en los comentarios 🙂

Un fuerte abrazo,

2 comentarios en “¿Cuál es tu súper poder?

  1. De qué forma más ilustrativa y clara has expuesto una cuestión que, creo que no sólo es relevante para las personas altamente sensibles, sino para una gran mayoría de personas en general. ¿Dónde, sino, se originan todas esas insatisfacciones que, a menudo, afectan a compañer@s en contextos laborales o directamente a amig@s en contextos de mayor intimidad? De forzar por encajar en aquello que no se es o no se comparte y por miedo a actuar de forma coherente con uno mismo en entornos «hostiles», por las consecuencias que tendrá (cuando uno cambia, inevitablemente, tu entorno cambia, así como las situaciones…).
    Qué invitación más bonita nos has hecho para investigar(nos) y así descubrir desde donde podremos aportar a nuestra sociedad…y qué interesante seguir los próximos posts, para profundizar…

    1. Hola Laura 🙂
      ¡Cuánta razón tienes! En esta frase lo describes súper bien «De forzar por encajar en aquello que no se es o no se comparte y por miedo a actuar de forma coherente con uno mismo en entornos «hostiles», por las consecuencias que tendrá (cuando uno cambia, inevitablemente, tu entorno cambia, así como las situaciones…)». Desgraciadamente, nos han educado más para la adaptación al medio que para ser nosotros mism@s, pero este tiene consecuencias negativas y duros para nosotr@s y, a largo plazo, para la sociedad. Porque la sociedad se pierde riqueza, particularidad… ¡se pierde la belleza de que cada uno aporte al mundo una cosa distinta!
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo muy fuerte.

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