El cuerpo altamente sensible (I)

La base fisiológica de la alta sensibilidad está en la mayor profundidad de procesamiento a nivel sensorial. Al procesar más profundamente toda la información que nos llega del exterior, nos sobreestimulamos con más facilidad que alguien que no es PAS.

Si eres altamente sensible, esto no es algo que puedas cambiar. Es cierto que en algunos momentos de la vida puede que notes que necesitas más tiempos para el descanso y otras menos, dependiendo de cómo andes de salud o emocionalmente, o que acostumbrarte a una actividad hace que con el tiempo sobreestimule menos; pero, en la base, tu sistema nervioso siempre va a funcionar con este ‘extra’ de profundidad.

Por ello, una de las claves básicas para mantener una vida sana como PAS es mantener un buen equilibrio entre los estímulos que te llegan del exterior y los que puedes procesar, ‘vaciándote’ de estímulos a medida que llegan otros nuevos, evitando estados de saturación que te bloqueen o te estresen.

Para ello, a mí me ha ayudado especialmente:
– identificar qué estímulos me saturan más a mí, ver si puedo reducirlos o no y cómo
– identificar qué prácticas me ayudan a ‘desaturarme’, procesar, relajarme y recargar pilas
– aprender a escuchar activamente a mi cuerpo, estableciendo con él una relación de respeto, cuidado y gratitud

 

Identificando aquellos estímulos que te saturan especialmente

Hay distintos estímulos que pueden saturarte especialmente. Cada persona es distinta, y cada persona altamente sensible es distinta. Identificar cuáles te saturan más a ti, y ver si puedes reducirlos o no y cómo hacerlo puede ser un primer paso hacia una vida más tranquila 🙂

Estas son cosas que nos suelen sobreestimular a las PAS:

Las relaciones sociales
Por lo general, las relaciones sociales te saturarán más si eres introvertido que si eres extrovertido. Las PAS extrovertidas también requieren de periodos de soledad para procesar y recuperarse de carga sensorial, pero los introvertidos los necesitan especialmente porque estar con gente, por norma general, les roba energía.

Existe una confusión entre la introversión y la timidez. La introversión y la extroversión tienen mucho más que ver con la forma en la que una persona reestablece sus niveles de energía que con sus habilidades sociales. A grosso modo, un introvertido se energiza en soledad, un extrovertido lo hace al estar con gente. Seguiré hablando de este tema en futuros posts 🙂

Muchas cosas que hacer en poco tiempo
Andar ajetreado es especialmente estresante para una PAS, sobre todo si no existe ningún descanso entre actividad y actividad para poder ‘desaturarse’, descansar un poco de estimulación y recobrar energía. Los descansos, por pequeñitos que sean, hacen milagros 🙂

Tener que tomar muchas decisiones en un corto periodo de tiempo
Tomar decisiones, de por si, ya suele costar más a una PAS. Si además tiene que tomarlas de forma urgente o con alboroto, puede llegar a ser muy agotador.

Muchos cambios de golpe
Los cambios, sobre todo cuando son cambios importantes en nuestra rutina o a nivel existencial, requieren de un proceso de adaptación para todo el mundo. Las PAS, al integrarlo y reflexionarlo todo en profundidad, suelen necesitar un poquito más de tiempo para integrar lo acontecido y adaptarse a la nueva realidad.

Muchas experiencias con carga emocional en un período corto de tiempo
Sean estas experiencias positivas o negativas. Los sucesos negativos suelen conmocionar de por si, pero un suceso especialmente bueno puede generar mucho entusiasmo en una persona altamente sensible, hasta el punto de dejarla cansada.

Un exceso de estímulos sensoriales
Estar en un ambiente donde haya mucho ruido, o ciertos olores, o según qué luces sobreestimula el sistema nervioso.

Cada persona es distinta. Puede que algunas cosas de estas te afecten más, otras menos, o incluso algunas no te afecten especialmente. La clave está en ir detectando qué te satura y te agota más a ti.

 

Identificando aquellas prácticas que te relajan especialmente

A la vez, resulta interesante ir identificando que prácticas te ayudan especialmente a procesar, rebajar tu estado de estimulación y recargar pilas.

La actividad por excelencia para que el sistema nervioso se recupere es dormir. No obstante, hay muchas actividades a lo largo del día que te puedan ayudar a vaciarte de estímulos, relajarte,  descansar el cuerpo y la mente y recuperar energía.

Puede ser un baño, escuchar música, pasear, estar en contacto con la naturaleza, hacer deporte, etc.

Suelen ser actividades que no requieren de un esfuerzo mental ni emocional, actividades que simplemente te conectan con el ahora.

 

Los pilares de la relación con el cuerpo

No siempre estamos familiarizados con nuestro cuerpo o estamos acostumbrados a escucharlo de forma activa. A mí me ha ayudado ver la relación con mi cuerpo como una relación de amor donde priman el respeto, el cuidado, y la gratitud.

RESPETO
Escucha las necesidades de TU cuerpo, las suyas propias. No lo juzgues. A medida que lo vayas escuchando, respeta lo que tu cuerpo decide. Tú no puedes decidir por él.

CUIDADO
Trata bien a tu cuerpo. Dale lo que necesita y también lo que le gusta. Consiste en proporcionarle, en la medida de lo posible, aquello que le favorece (lo que necesita, y lo que le gusta) y protegerlo de lo que desfavorece. Como si fuera un hijo.

GRATITUD
Agradécele a tu cuerpo todo lo que hace por ti. Puede que un día te duela la cabeza, pero que aún así las piernas te funcionen para dar un paseo precioso. Gracias a este cuerpo estás vivo y estás aquí 🙂

 

Existen más particularidades entorno al cuerpo de la persona altamente sensible. Por ejemplo, solemos tener más sensibilidad en todas aquellas ‘barreras’ corporales que nos protegen del exterior, como la piel o las mucosas internas (como el sistema digestivo). De esto ya hablaré en otro post 🙂

Cuidar del cuerpo altamente sensible se hace mucho más fácil cuando no pretendes hacer lo que hacen ‘los demás’ (hagan más o menos que tú, o hagan lo que hagan) sinó que estableces una relación de escucha activa y de diálogo con él, descubriendo lo que necesita y lo que favorece y le hace bien, y lo apoyas tratándolo con respeto, cuidado y gratitud.

Mantener un equilibrio entre los estímulos a los que te ves expuesto y los que tu cuerpo y mente son capacidades de procesar, es una de las claves para una vida equilibrada como PAS.

¿Cómo llevas tú la relación con tu cuerpo? ¿Sientes que lo respetas o te cuesta? ¿Reconoces qué actividades te saturan especialmente y cuáles te relajan? ¿Has descubierto nuevas cosas de él a medida que lo has ido escuchando más?

Te espero en los comentarios 🙂

Un fuerte abrazo,
Clara

2 comentarios en “El cuerpo altamente sensible (I)

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